Un estudio realizado en Australia confirma que las nuevas generaciones tienen peor salud mental
- Grupo Azul Multimedia
- 15 ene 2024
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Actualizado: 16 ene 2024
El 27 de noviembre de 2023 se publica en el periodico digital de El País una noticia que cuenta los alarmantes resultados obtenidos en un estudio realizado en Australia sobre salud mental en el que han participado 27.572 personas.
Los resultados, que fueron publicados en la revista científica PNAS ese mismo día, muestran un claro empeoramiento de la salud mental entre los grupos de población más jóvenes, un deterioro que ya había comenzado a mostrarse desde antes de la aparición de internet. Y que, sin embargo, afecta mayormente a los nacidos en los primeros años de este siglo que a los nacidos en los noventa, al igual que comprobaron que la mala salud mental de los nacidos en la década de 1990 era mayor que la de los nacidos al final de la de 1980, como pudo comprobar el equipo de investigación, liderado por Richard Morris, de la Universidad de Sídney.
Además, se recalca el haber comprobado la comparación de estos datos con los obtenidos en otros países de todo el mundo, lo cual ha confirmado la tendencia negativa. En Estados Unidos, datos que iban de 2010 a 2017, se vio que entre los nacidos en los noventa y los ochenta del siglo pasado había mayores niveles de ansiedad o de incidencia de suicidio, unas diferencias que se mantenían cuando se segregaba por género o grupo socioeconómico. Al igual que en Reino Unido, donde los síntomas depresivos también son más frecuentes entre los adolescentes nacidos en los 2000.
Algo muy interesante que muestra la noticia de igual manera es que otro estudio que hizo una comparación intergeneracional en alemanes nacidos después de la II Guerra Mundial y hasta 1975, también recogió un incremento en los síntomas depresivos de las generaciones más jóvenes, demostrando que este deterioro comenzó antes de lo que podríamos llegar a pensar.
Es algo curioso el dato que muestra a continuación la noticia, que explica como el entorno y las circunstancias en las que crecieron el grupo estudiado pude ser inesperado. Debido a que, en muchos países, el empeoramiento de la salud mental lo lideran las personas que crecieron en un buen momento económico y cuando el consumo de alcohol, tabaco o drogas se estaba reduciendo.
Muestra los datos en los que vemos que, entre los australianos, los trastornos mentales y de comportamiento recogidos en su Encuesta de Salud Nacional, muestra un incremento desde el 9,6% en 2001 para los mayores de 15 años, al 20,1% en 2018 y el 21,4% en 2021. En la mayor parte de los países de la OCDE, se encuentran datos similares, aunque hay excepciones, como Canadá. “Hay muchas cosas que pasaron alrededor de 2010, como la gran crisis financiera de 2008 y la austeridad posterior, el uso prevalente de redes sociales, el incremento de desastres relacionados con el cambio climático o la conciencia del estigma de la salud mental, aunque todo esto son especulaciones”, apunta Morris.
Por otra parte, José Luis Ayuso Mateos, catedrático de psiquiatría de la Universidad Autónoma de Madrid, comenta que, como otros anteriores, este trabajo “muestra un factor de vulnerabilidad mayor ante los mismos factores de riesgo de algunas cohortes”, como “el efecto negativo que pueda tener la sobreexposición en redes sociales, que es algo más frecuente en las cohortes más jóvenes”, también hay factores de protección, “como la cohesión social”. Para evitar que estos problemas de salud mental puedan continuar en el futuro, Ayuso Mateos considera importante prestar atención en edades tempranas, “a problemas como el “bullying”, que tienen un impacto importante en la salud mental posterior”.
Por último, se aclara que los resultados de estudios como este pueden producir conclusiones que no son fáciles de interpretar. Morris comenta el contraste entre los resultados de encuestas que miden el bienestar subjetivo, teniendo en cuenta factores financieros o de empleo, con otros que evalúan la salud mental. Desde hace tiempo se han encontrado diferencias entre la evaluación de las propias expectativas y logros, y la respuesta emocional ante las circunstancias presentes. “Nuestros resultados de salud mental tienden a reflejar lo último más que lo primero, y puede que tengamos que mirar a nuestro entorno inmediato, nuestra familia o nuestras relaciones sociales para mejorar nuestra sensación de felicidad”.
Sobre las posibles causas de las tendencias que observan, Morris se refiere al impacto de las redes sociales, en particular entre las adolescentes, aunque, en todos los grupos de edad, el impacto es de menos del 5%, además de la posibilidad de la misma conciencia sobre la enfermedad mental, ya que el mayor conocimiento puede producir un mejor reconocimiento de los problemas de salud mental y que se expresen frecuentemente cn mayor facilidad en las encuestas.









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